lunes, 15 de marzo de 2010

El Pecado

El pecado


 

© 2010 Pastora Mayra Ramos Rodríguez

Casa de Restauración 'El Habrit'

San Germán, Puerto Rico


 

Colocare cuatro versiones sobre el texto que tomaremos en consideración para hablar sobre el pecado.

Proverbios 28:13


 

(NBLH) El que encubre sus pecados no prosperará, Pero el que los confiesa y los abandona hallará misericordia.


 

(NVI) Quien encubre su pecado jamás prospera;

quien lo confiesa y lo deja, halla perdón.


 

(RV60) El que encubre sus pecados no prosperará;

Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.


 

(RV95) El que oculta sus pecados no prosperará,

pero el que los confiesa y se apartade ellos alcanzará misericordia.


 


 

El pecado nos separa de Dios. Cuando un cristiano peca, la relación con Dios se deteriora hasta el punto de que no puede restablecerse sin que haya una confesión, arrepentimiento, y fruto de arrepentimiento, hasta lograr esa reconciliación deseada.


 

Veamos:

1Samuel 3:8 Jehová, pues, llamó por tercera vez a Samuel. Y él se levantó, vino ante Elí, y le dijo:

--Heme aquí; ¿para qué me has llamado?

Entonces entendió Elí que Jehová llamaba al joven, 9 y le dijo:

--Ve y acuéstate; y si te llama, di: "Habla, Jehová, que tu siervo escucha".


 

1Samuel 3:12 Aquel día yo cumpliré contra Elí todas las cosas que he dicho sobre su casa, desde el principio hasta el fin. 13 Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado contra Dios y él no se lo ha impedido. 14 Por tanto, yo he jurado a la casa de Elí que la iniquidad de su casa no será expiada jamás, ni con sacrificios ni con ofrendas.


 

Este relato es sumamente interesante. Eli, era sacerdote, sin embargo, cuando el pecado estuvo presente en el linaje y ministerio sacerdotal, Dios habla con Samuel. El pecado obstruye y destruye tu relación con Dios. El pecado te incapacita y te insensibiliza ante la voz de Dios. En otras palabras, no puedes escuchar a Dios, no puedes reconocer su voz.


 

Otro aspecto, volviendo al caso de Eli, es la gran responsabilidad tienen los ministros y líderes congregacionales, llamados a señalar lo malo como malo, y a lo bueno llamarle bueno. Al igual que Eli, Dios espera que los ministros no permitan y no le pasen la mano al pecado. Eli había hablado de sus hijos, pero no les había removido del sacerdocio a causa del pecado. Esta inacción de Eli, como parte de sus responsabilidades sacerdotales/ministeriales causa molestia a Dios. El ministerio es un llamado que viene que responsabilidades, las cuales Dios espera que llevemos y cumplamos a cabalidad. En el caso de Eli, se trataba de sus propios hijos. Existe la posibilidad de que este factor fuera determinante a la hora de no tomar acción. Es por eso que el carácter del ministro tiene que ser integro, de entereza, sin prejuicios, sin acepción de personas, con objetividad e imparcialidad. Se "mide a todos con la misma vara".


 

Otro ejemplo lo vemos en 2 Samuel 12 con David, ante un pecado de adulterio. La dureza del corazón de David, a causa del pecado, impedía que reconociera y escuchara la voz de Dios, por lo que tuvo que ser amonestado por un profeta. El resultado fue la muerte física del hijo de David, producto del adulterio. Sin embargo, en el Salmos 51 podemos ver como se sentía David cuando estaba en pecado, lejos de Dios, y espiritualmente muerto. No experimentaba el gozo de la salvación.

Bajo el nuevo pacto, el creyente que incurre en pecado, contrista al Espíritu Santo. Efesios 4:30

Es a través del Espíritu Santo que podemos llamar a Jesús el Señor (1 Corintios 12:3); esto es, que podemos acercarnos confiadamente a Su presencia (Hebreos 4:16). Pero cuando hay pecado, y el Espíritu Santo entristecido, no se puede producir en nosotros el querer como el hacer, por su buena voluntad (Filipenses 2:13).

¿Puede prevenirse el pecado? Por supuesto que si. Dice las Escrituras:

Santiago 1:13 Cuando alguno es tentado no diga que es tentado de parte de Dios, porque Dios no puede ser tentado por el mal ni él tienta a nadie;14 sino que cada uno es tentado, cuando de su propia pasión es atraído y seducido. 15 Entonces la pasión, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.

El pecado, primeramente viene en un vehículo llamado tentación. Si se le da entrada, apertura, libertad, y no se detiene, queda sembrado, por consiguiente germina y da a luz (brota). Es por eso, que todo pecado se debe tratar desde su raíz, esto es, el problema no el síntoma.

Muchos reincidentes al pecado se debe a que se ataca al síntoma y no la raíz del problema. Has escuchado de personas con continuos dolores de cabeza y siempre están tomando PANADOL? Claro, esto alivia el dolor, pero no corrige el problema que pudiera ser una migraña, "stress", cervicales, espuelones en el área del cuello, entre otros. Mientras no se trate el problema, los síntomas aparecerán una y otra vez, pudiendo incrementarse y sucumbir.

Asi sucede con las adicciones, fornicación, adulterio, chisme, mentiras, contiendas, etc. Si te saliste del vicio de la heroína, para resolver con metadona, estas atacando el síntoma, no el problema. Ya no visitas el bar de la esquina, pero tomas en la "tranquilidad" de tu hogar, estas atacando el síntoma no el problema. Has dejado al amante, pero mantienes una relación de "amigos", atacas el síntoma pero no el problema.

El primer paso es no ceder a la tentación:

Mateo 26:41 Velad y orad para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.

Velar y orar. Porque velar? Porque hay que estar vigilante, no ignorando las maquinaciones del maligno. 2 Corintios 2:11

¿Por qué orar? Porque mientras mas se fortalece tu relación con Dios, mas fortaleza recibirás y tendrás para enfrentar la tentación, así para discernir que has de hacer.

¿Ahora bien, que sucede si has pecado y no lo reconoces? No reconocer el pecado, es indicio de soberbia, cosa que Dios aborrece. No obstante, no reconocer que se ha fallado a Dios, a su palabra, a sus principios, traerá como resultado el no ser prosperado. Esto es, tu vida, tu ministerio, tus finanzas, tu salud entrara en un camino de deterioro el cual veras las consecuencias a corto, mediano y largo plazo de no tomar la decisión correcta en detenerte.

Si por el contrario, decides confesar, arrepentirte, dar fruto de arrepentimiento y APARTARTE de dicho pecado, alcanzaras la misericordia de Dios. Apartarte significa tomar las decisiones necesarias para alejarte de dicho pecado. Buscar ayuda donde haya que buscar, cortar con lo que haya que cortar, terminar con lo que haya que terminar.

Te invito a que hoy, apartes un tiempo de oración y digas:


 

Señor, reconozco que he pecado

Ayúdame a levantarme

Que tu Espíritu Santo me levante, restaure, corrija y ensene

Me comprometo a no volver atrás

En el nombre de Jesús, amén.


 

Si has hecho esta oración, procede que te acerques a tus líderes espirituales en busca de una ayuda madura, espiritual y profesional (de ser necesaria).


 



 

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